La ciencia ahora cuestiona los juegos de ingenio para optimizar la mente

Un estudio de la Universidad de George Manson, EEUU, reveló que los resultados positivos que se le atribuyen a los juegos más populares son, en realidad, un efecto placebo. Los detalles de la investigación

Las apps no tendrían el efecto que algunos estudios afirmaban (Shutterstock)
Las apps no tendrían el efecto que algunos estudios afirmaban (Shutterstock)
Con el constante avance tecnológico, las aplicaciones para teléfonos móviles se convirtieron en un fenómeno. Existen millones de ellas, que pueden ser informativas, recreativas y científicas, por nombras solo algunos de los ítems que abarcan.

Entre las que ganaron muchos adeptos en los últimos tiempos -incluso sorteando críticas de investigadores y consumidores- fueron las de entrenamiento cerebral, que como muchos de los “productos milagrosos” del silgo XXI aseguran ofrecer una amplia gama de beneficios para la salud.

Sin embargo, esto puede cambiar en la inmediatez. Es que según un estudio publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos se demostró que los resultados de estos ejercicios de resolución de problemas para mejorar la capacidades cognitivas se deben al efecto placebo, ya que no existen evidencias de que mejoren la inteligencia.

En el pasado, varias investigaciones habían valorado la utilidad de estas apps. Pese a ello, un grupo de psicólogos de la Universidad de George Manson decidieron comprobar si sus efectos positivos estuvieran influenciados por el método de selección de participantes. “El efecto placebo plantea problemas para algunos estudios de intervención, particularmente aquellos sin ningún mecanismo identificable. El entrenamiento cognitivo cae en esa categoría, y sin embargo, el papel de los placebos en las intervenciones cognitivas aún no había sido evaluada por la crítica”, se detalló en el análisis.

“En este estudio se muestra una clara evidencia de los efectos del placebo después de una breve rutina de entrenamiento cognitivo que dio lugar a un aumento significativo de inteligencia fluida. Nuestro objetivo fue hacer hincapié en la importancia de descartar explicaciones alternativas antes de atribuir el efecto de las intervenciones. En base a los resultados, se recomienda que los investigadores consideren el efecto placebo antes de examinar los efectos del tratamiento”, ampliaron los especialistas.

De la investigación participaron dos grupos, ambos de 25 voluntarios cada uno, que fueron reclutados mediante volantes similares con diferencias en la redacción del texto. En uno se influenciaba por el efecto placebo -destacando elocuentemente los beneficios del estudio-, mientras que el otro simplemente se invitaba a participar, sin siquiera mencionar los ejercicios, pero ofreciendo créditos universitarios.

Peak, una de las aplicaciones más populares
Peak, una de las aplicaciones más populares

Los implicados hicieron un examen previo, cuyo fin fue medir su inteligencia. Luego jugaron al Dual N-Back -juego de brain training– durante una hora para involucrar y capacitar a la memoria de trabajo. Al día siguiente regresaron al laboratorio para una segunda prueba de inteligencia. El grupo captado a través del cartel sugestivo obtuvo una incremento de entre 5 y 10 puntos en su coeficiente intelectual. El otro conjunto, en cambio, no reflejó mejora alguna.

En definitiva, los autores del estudio recomendaron que para realmente evaluar los efectos de un entrenamiento, los investigadores deberían hacer pruebas donde los participantes no sepan el objetivo del examen para evitar ese efecto placebo que se logra evaluando personas que de verdad piensan que estas aplicaciones mejoran su inteligencia.

El hallazgo podría tener un fuerte impacto en una floreciente industria que genera beneficios por 1.000 millones de dólares por año y que para 2020 prevé ganancias por 6.000 millones. La popularidad podría decaer en algunas de las más conocidas, como PeakLumosity. Precisamente, la empresa que desarrolló esta última pagó una multa de 2 millones de dólares a la Comisión Federal de Comercio estadounidense tras ser acusada por publicidad engañosa.

Las compañías sostenían por medio campañas publicitarias que sus productos pueden aumentar el coeficiente intelectual, frenar las consecuencias del envejecimiento e incluso ayudar en la recuperación de lesiones cerebrales. Pero ahora tras esta investigación la pelota está nuevamente de su lado, ya que deberán probar que sus creaciones son realmente eficaces.

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