Gringa humilla y hace llorar a cajera mexicana. Entonces el gerente hace algo inesperado

Si alguna vez piensas que el mundo conspira contra ti porque te levantaste tarde para llegar a la escuela, se te quemó el desayuno, el transporte público se tardó más de media hora en pasar y además de todo el profe te dejó afuera déjame decirte que siempre hay alguien teniendo un peor día que tú… Pues aunque te cause mucha indignación el haber pasado por dicha situación, déjame decirte que eso no es nada comparado con lo que la mayoría de las personas que trabajan en servicio al cliente tienen que pasar…

Ya sea por teléfono, sirviendo en un mostrador, en una tienda de ropa o como cajeros en un supermercado, el riesgo a recibir las malas caras o los malos tratos por parte de clientes presumidos y que no tienen educación ni consideración hacia los empleados, es muy elevado, pero lo peor de todo es que todos los establecimientos de este tipo, los restaurantes e incluso las cadenas de autoservicio siempre tienen el mismo absurdo lema “El cliente siempre tiene la razón” ¡Aunque no la tenga! Y a los pobres trabajadores que están parados durante 8 horas diarias solamente les queda tragarse el coraje y decir con una sonrisa “Disculpe por el inconveniente, gracias y vuelva pronto” Así es, aunque el cliente esté pidiendo algo imposible, siempre son los empleados los que van a salir perdiendo, sin embargo, parece que hoy en día eso ha cambiado, y un gran ejemplo de ello es una jefa que defendió de una clienta amargada y abusiva a una chica que trabajaba medio tiempo en un mercado local.
Los nombres de estas mujeres permanecerán anónimos por respeto a su privacidad. Una empleada se encontraba atendiendo el supermercado de su localidad, la joven trabajaba medio tiempo para poder pagar sus estudios universitarios, a pesar de que estaba cansada si todo el día, nunca era grosera con los clientes y sobre todo, siempre tenía una gran sonrisa para ofrecerle a la gente, incluso en los fines de semana cuando el mercado está a reventar, pues muchas personas aprovechan las ofertas y el tiempo libre en sus trabajos para hacer las compras de la semana.
Precisamente un fin de semana, la chica se encontraba atendiendo lo más rápido que podía una interminable fila de clientes que llevaban muchísimas cosas, cuando llegó el turno de una mujer americana que lucía muy bien vestida, llevaba un reloj que parecía bastante costoso, utilizaba un bolso de marca y estaba acompañada de pequeñita con un vestido muy fino; la joven cajera le preguntó a la mujer sonriendo “¿Encontró todo lo que buscaba?” La señora ni siquiera la volteó a ver, y la chica simplemente comenzó a escanear los artículos, al preguntarle cuál sería su forma de pago, la mujer, sin dirigirle la palabra le dio un puñado de cupones para cada uno de los casi 30 artículos ¡Y aún había otras 10 personas haciendo fila!
Sin embargo la jovencita no se desesperó y trató rápidamente de pasar cada cupón y sellarlo; pero hubo un problema, ya que uno de los cupones había vencido un año atrás.  “Disculpe señora, es que éste ya venció, pero puede utilizar otra forma de pago para este único artículo, ya sea en efectivo o con tarjeta” comentó amablemente la joven, sin pensar que sus palabras harían que la mujer perdiera por completo la cabeza, fue entonces cuando respondió de groseramente -“¿Pero eres estúpida o qué? O sea, por qué tengo que pagar, si para eso te estoy dando los cupones ¿Que no ves o que?”
La joven mexicana se quedó helada y avergonzada le explicó la situación, sin embargo la mujer no escuchaba razón alguna, simplemente dijo “Háblale a tu gerente, no tengo tiempo para estar discutiendo con una inepta, me tienes que valer todos los cupones porque el cliente siempre tiene la razón” Después, la mujer al ver a su hijita un poco alterada, se agachó y le dijo, “Tranquila mi amor, no te preocupes ¡Ves! Por eso tu mami siempre te dice que hay que estudiar mucho, para que no termines siendo una simple cajera de supermercado”
Sin embargo, la jefa ya se había adelantado al llamado de la jovencita, y escuchó todo lo que la mujer había dicho a su empleada, pero aún así preguntó qué había ocurrido; por supuesto que la presumida y grosera mujer le contó su versión de las cosas, pero la chica le explicó que solamente debería pagar un artículo debido al cupón vencido, a lo que la jefa simplemente respondió: “Lo siento, pero no podemos aceptar ninguno de sus cupones, en mi negocio no permito que se ridiculice a mi personal, sobre todo a una jovencita que es tan amable y buena para atender a los clientes, que además, está estudiando la universidad; usted no tiene derecho a humillar a nadie aquí, así que le pido que se retire y no vuelva a menos que cambie su actitud”
La tipa horrorizada y enfurecida, no tuvo más remedio que retirarse ante la mirada acusadora de todos los empleados y clientes que soltaron una que otra risa… y aunque salió amenazando con dejar en la ruina el lugar, ese día aprendió una lección que seguramente jamás olvidará en su vida.
Lo que muchos dueños de empresas no han comprendido todavía es que si tratan a sus empleados como si fueran los primeros y los más importantes, ellos se encargarán de que los clientes siempre sean bien atendidos, pero claro, que lo mejor es poner límites a las personas altaneras que solamente buscan humillar o desquitar su mal humor con la gente que está dando la cara por su jefe.
¡Necesitamos más jefes así! 
FUENTE: lacaja.guru

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